Los equipos empleados en cualquier proceso industrial o de un laboratorio deben estar verificados y/o calibrados para garantizar que sus medidas son trazables. Pero, ¿qué es la trazabilidad de una medida?

Para responder a esta pregunta debemos consultar el Vocabulario Internacional de Metrología (VIM) que describe la trazabilidad metrológica como la propiedad de una medición por la cual el resultado puede relacionarse con una referencia mediante una cadena ininterrumpida y documentada de calibraciones, cada una de las cuales contribuye a la incertidumbre de medida.

Es decir, cuando se realiza una medida, debemos ser capaces de acompañar al resultado obtenido con un intervalo que incluya con una probabilidad determinada al valor de aquello que medimos. Esto únicamente se puede realizar si el equipo que realiza la medición está calibrado y, por lo tanto, conocemos la corrección e incertidumbre de sus mediciones.

La trazabilidad de las medidas es uno de los requisitos que se encuentra en la mayoría de normas de gestión de la calidad. En la ISO 17025 se indica que todos los equipos empleados que tengan un efecto significativo en el resultado del ensayo o de la calibración deben ser calibrados antes de ser puestos en servicio. También la norma ISO 15189 establece la necesidad de documentar la calibración de los equipos que afecten al resultado de los análisis.  

Este mismo requisito lo encontramos en la ISO 22000 y en la ISO 9001. En estas normas se indica que el equipo de medición debe calibrarse y/o verificarse a intervalos especificados o antes de su utilización, comparándolo con patrones de medida trazables a patrones de medida internacionales o nacionales.

videoconferencia2Por este motivo, ENAC ha publicado la Nota Técnica 62 donde se establecen los criterios que deben seguir los auditores de las entidades de certificación a la hora de evaluar la trazabilidad metrológica de los resultados de medida.

La NT 62 indica claramente que la calibración externa de los equipos se debe llevar a cabo por un laboratorio acreditado para la calibración en cuestión o por un Instituto Nacional de Metrología incluido en el listado de los firmantes del acuerdo CIPM MRA (http://www.bipm.org/en/cipm-mra/).

Las entidades también pueden calibrar sus equipos internamente empleando patrones que estén calibrados según una de las opciones anteriores. En este caso, los auditores de las entidades de certificación deben ser capaces de evaluar la idoneidad de los procedimientos documentados, de los certificados de los patrones empleados y de los resultados de calibración obtenidos.

Por este motivo es imprescindible que los auditores de las entidades de certificación conozcan en profundidad términos como incertidumbre, error de indicación, corrección, intervalo de confianza, factor de cobertura, etc. También debe comprender la información aportada en los certificados de calibración y poder determinar si los resultados obtenidos cumplen los criterios de aceptación que se hayan estipulado.

TCM en su curso calibración y verificación de equipos de medida de ensayo incluye toda la información necesaria para conocer cómo calibrar los equipos de forma adecuada, qué patrones emplear en cada caso, cómo interpretar los certificados de calibración… De esta forma tanto las entidades industriales, los laboratorios y los auditores de las entidades de certificación pueden garantizar el cumplimiento de los requisitos de calibración y verificación establecidos en las distintas normas de calidad.

Este curso, está disponible en modalidad on-line, presencial y por vídeo-conferencia, siendo 100% bonificable a través de la Fundación Tripartita.


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