Cuando un laboratorio que realiza análisis microbiológicos decide acreditar sus técnicas debe cumplir lo establecido en la norma ISO 17025. Uno de los requisitos de más difícil cumplimiento para los laboratorios es el relacionado con el cálculo de incertidumbre de los ensayos.

Recordemos que la norma ISO 17025 establece que los laboratorios de ensayo tienen que disponer de procedimientos adecuados para asegurar el cálculo de la incertidumbre de sus métodos. Por lo tanto, para cada ensayo debe estimarse una incertidumbre basándose en la experiencia del propio laboratorio al realizar esa técnica.

El cálculo de la incertidumbre en microbiología puede resultar muy complejo. Hay que tener presente que el analito (aquello que se analiza) es un ser vivo, cuyo recuento se realiza tras su crecimiento en un sistema detector (medios o caldo de cultivo) que debe ser incubado en unas condiciones determinadas.

La distribución del microorganismo en la muestra ensayada, el volumen de dilución sembrado, la temperatura y tiempo de incubación… son algunos de los muchos factores implicados en el resultado final; por no hablar del estado fisiológico del propio microorganismo. Todo esto afecta a los resultados obtenidos y la cuantificación de la variabilidad aportada por cada factor resulta compleja.

La incertidumbre es un valor que caracteriza la dispersión de los resultados atribuidos a aquello que estamos midiendo con la aplicación de un método en nuestras instalaciones. Una de las estrategias para el cálculo de la incertidumbre es conocer cómo varían nuestros resultados cuando ensayamos una misma muestra en las distintas condiciones que pueden darse en el laboratorio.

La norma ISO/TS 19036:2006 describe de forma precisa cómo realizar la estimación de la incertidumbre de medida en los métodos de recuentos microbiológicos de alimentos y piensos, basándose en un estudio de reproducibilidad a partir de los recuentos obtenidos cuando se ensaya una misma muestra en distintas condiciones.

incertidumbremicro2Como hemos comentado anteriormente, uno de los factores que más influye en la variabilidad de los resultados microbiológicos es la distribución del microorganismo en la muestra ensayada. Esto depende de la matriz que se está estudiando. Obviamente los microorganismos se distribuyen más homogéneamente en una muestra de agua que en una porción de carne. Por este motivo se dispone la norma ISO 29201:2012, específica para el cálculo de la incertidumbre de los recuentos microbiológicos de aguas.

En esta norma se describen dos estrategias distintas y perfectamente válidas para el cálculo de la incertidumbre. Por un lado se basa en un estudio de reproducibilidad similar al descrito para alimentos, pero teniendo en cuenta que en microbiología de aguas es muy común obtener recuentos bajos. Por otro lado, establece una sistemática basada en la cuantificación de la variabilidad aportada en cada etapa del ensayo, siendo este sistema similar al modelo paso a paso descrito en la guía GUM. En función de los datos disponibles por el sistema de control de calidad, el laboratorio puede decantarse por aplicar una u otra estrategia.

TCM dispone de varios cursos donde se explica de forma precisa y detallada el cálculo de incertidumbre en los ensayos microbiológicos. Además, los profesionales de los laboratorios disponen del curso de cepas de referencia, donde se describe la gestión material de referencia microbiológico empleado en la validación y cálculo de incertidumbre de los métodos. Este curso también hace referencia al control de los medios de cultivo para garantizar la calidad de los resultados.

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