4 | noviembre | 2019

MANTENIMIENTO DE LAS PISCINAS

¡¡Nos tiramos a la piscina!!

Para poder disfrutar de su piscina, debe conocer una serie de parámetros que le ayudarán a mejorar el mantenimiento de la misma y a conseguir que su agua sea de mayor calidad. Para ello, es importante tener en cuenta cuestiones como el volumen de la piscina, el pH, la alcalinidad, la dureza, la mineralización y la desinfección con cloro. Todos estos aspectos condicionaran las horas estimables de filtrado para la depuración de nuestra piscina.

En primer término, conocer el volumen nos permitirá saber las medidas convenientes de los compuestos químicos que debemos echar para que el agua resulte óptima y sacarle el máximo rendimiento a la piscina.

En cuanto al pH de nuestra piscina debe estar ajustado entre 7,2 y 7,6. Estas cifras nos revelan el grado de acidez del agua y son vitales para la buena vida de la piscina, puesto que si el pH no se encuentra dentro de este rango, ningún producto (cloro, algicidas, etc.) resultará efectivo y tendremos problemas con el agua y su salubridad. Para modificar el pH debemos añadir correctores de pH, estos compuestos químicos son carbonato sódico(Na2CO3) e hidróxido sódico (NaOH) para subir el pH y bisulfato sódico (NaHSO4) para bajarlo.

Muy ligado a este parámetro se encuentra la alcalinidad, que mide la resistencia del agua a la hora de modificar su pH. Los valores de ésta deben situarse entre 80 y 140 ppm. Dentro de este rango el agua posee buena resistencia a las perturbaciones del pH y permite un ajuste rápido y sencillo con los compuestos químicos que hemos nombrado en el párrafo anterior.

 

Respecto a la dureza, ésta representa la cantidad de calcio y magnesio presentes en el agua. La concentración idónea de estos elementos debe estar entre 150 y 250 mg/l (ppm) o entre 15 y 25 ºF. La dureza se reduce mediante un proceso de descalcificación (precipitación de cal) donde los iones de calcio y de magnesio son sustituidos por iones de sodio, formando carbonato sódico, el cual no precipita, ya que la cal puede adherirse a las tuberías y a los diferentes elementos que componen el conjunto de la piscina, deteriorándolos e impidiendo su buen funcionamiento.

 

En el caso de la mineralización, podemos tener problemas bien por la falta de minerales como por la ausencia de los mismos. Este parámetro se encarga de medir la conductividad del agua en microSiemens/cm (µS/cm), siendo su contración siempre superior a la del agua corriente debido a factores ambientales, humanos y químicos que pueden aumentar dicha conductividad.Así pues, una baja mineralización provocará corrosión en los elementos metálicos del vaso de la piscina, ya que el agua tiende a reaccionar con el medio para nutrirse de minerales. En cambio, si el agua tiene una alta mineralización lo notaremos enseguida por el fuerte olor y sabor que tendrá nuestra piscina.

 

Por último, pero no menos importante, hablaremos de la desinfección con cloro que en su uso en la piscina lo utilizamos como agente oxidante y biocida para destruir, contrarrestar y neutralizar los microorganismos no deseados que quieren vivir en nuestra fabulosa piscina. El cloro en una piscina está presente en 3 formas:

Cloro libre: Es el responsable de la eliminación de los microorganismos presentes en el agua, este se agota cuando ha hecho su función y desaparece.

Cloro residual libre: Es la fracción de cloro libre que queda después de haber eliminado los microorganismos presentes y su función es eliminar los microorganismos que puedan llegar en un período próximo.

Cloro residual: Es la fracción de cloro que queda presente en el agua, la cual no aporta nada a la desinfección. Esta fracción es la culpable de que se nos irriten los ojos y responsable de ese olor tan característico de las piscinas.

La concentración de cloro residual libre idónea se sitúa entre 0,5 y 2 mg/l (mg/l = ppm), siendo la concentración óptima 1,25 ppm. Cualquier cantidad fuera de este rango podría generar problemas

 

Aun con todo esto, debemos tener en cuenta que los parámetros del agua de la piscina están constantemente susceptibles a cambios. Para ello existen diferentes métodos para analizar el agua de la piscina cuando toque rellenarla de nuevo como analizadores con reactivo o tiras analíticas (son las técnicas más baratas pero no son 100% precisas, aunque para el uso en una piscina doméstica nos valen) y también contamos con los analizadores digitales (más modernos y precisos, capaces de dar una lectura exacta de un parámetro concreto o varios, dependiendo del modelo).

 

¡Feliz baño!

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