Cepas de referencia y control de medios
15/03/2026
Tabla de contenido
Los materiales de referencia son un requisito en la mayoría de métodos que se aplican en los laboratorios clínicos y de ensayo, y la microbiología no es una excepción. La diferencia está en que aquí el patrón está vivo: se relaciona con su medio, se reproduce, muta y muere. Por eso las cepas de referencia exigen procedimientos propios de adquisición, conservación y aseguramiento de la calidad, tanto en la industria alimentaria como en el sector farmacéutico o el análisis de aguas.
¿Qué son las cepas de referencia?
Son cultivos conservados y distribuidos por Colecciones de Cultivo, cuyos microorganismos están definidos como mínimo a nivel de género y especie. Actúan como estándar biológico: un organismo caracterizado y trazable frente al que se comprueba que un medio, un reactivo o una técnica funcionan como deben.
El laboratorio debe emplear las cepas indicadas en la norma aplicable, principalmente la ISO 11133. Cada lote llega con su certificado de análisis, que documenta la identificación y las características de las cepas y sostiene la trazabilidad de todo el proceso.
Cepas de referencia, de reserva y de trabajo
Confundir estos tres niveles es uno de los hallazgos más habituales en auditoría:
| Tipo | Origen | Uso |
| Referencia | Colección reconocida, nacional o internacional | Punto de partida de la trazabilidad; no se usa en rutina |
| Reserva | Alícuotas idénticas de un único subcultivo de la anterior | Reserva propia conservada a largo plazo |
| Trabajo | Subcultivo procedente de la reserva | Uso diario en el laboratorio |
Controlar el número de pases es esencial: cada subcultivo adicional aleja al microorganismo de sus características originales.
Colecciones de cultivo: dónde adquirir cepas certificadas
Estas entidades recolectan cultivos de distintas fuentes, suministran cepas certificadas, permiten su depósito a largo plazo y confirman su identificación. Comprar a un proveedor que no acredite ese origen rompe la cadena documental del laboratorio. En España la referencia es la CECT y, a escala internacional, la ATCC®; lo desarrollamos en nuestro artículo sobre qué son las cepas ATCC.
¿Para qué se usan las cepas de referencia?
Su aplicación más conocida es el control de medios de cultivo, pero son una herramienta transversal a todo el sistema de calidad:
- Validación de las técnicas de ensayo. Aunque el método suela estar normalizado, hay que evaluar la reproducibilidad y la recuperación en los cuantitativos y el límite de detección en los cualitativos. Con cepas cuantificadas, el estudio es más rápido y más reproducible.
- Control interno de la calidad. Precisión, sesgo y comportamiento frente a recuentos bajos: un programa de control de calidad interno sostiene la calidad de los resultados que emite el laboratorio.
- Control de reactivos y kits comerciales. Estos productos incorporan sus propios controles, pero conviene inocular muestras con cepas conocidas para verificar que el producto funciona en rutina, y para comparar entre técnicos cuando hay interpretación subjetiva (recuento de placas, colonias sospechosas).
- Pruebas de rendimiento de los medios. Con especial atención a los medios complejos que precisan complementos termolábiles como antibióticos.
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Tus técnicos y responsables de calidad aprenderán a adquirir, conservar, cuantificar y documentar las cepas conforme a los requisitos de ISO 17025, ISO 11133 e ISO 7218, y a llegar a la acreditación con los registros en orden.
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Ver el Curso de Cepas de Referencia y requisitos de la ISO 17025 Modalidad In Company adaptada a tu laboratorio · TCM gestiona la bonificación FUNDAEConservación de las cepas: criopreservación
Las condiciones cambian según la presentación: liofilizadas, congeladas, cultivo activo o lentículas desecadas. Para mantener una reserva propia durante un periodo largo, el sistema más eficaz es la congelación. La criopreservación emplea un medio con agentes crioprotectores que evita la pérdida de bacterias por formación de hielo intracelular y por el desequilibrio osmótico. Cuanto menor sea la temperatura, mejor la viabilidad: conviene disponer de equipos capaces de mantener por debajo de -40 ºC, y los tanques de nitrógeno líquido permiten conservar a -196 ºC.
Conservar no basta: hay que cuantificar la concentración microbiana de los viales y verificar su homogeneidad y estabilidad para garantizar que los resultados obtenidos siguen siendo válidos.
¿Qué exigen la ISO 17025 y la ISO 11133?
Para un laboratorio acreditado, no es una buena práctica opcional, sino un requisito documental. La ISO/IEC 17025 exige control de los materiales de referencia; la 11133 fija los criterios de las pruebas de rendimiento; la 7218 aporta los requisitos generales del examen microbiológico. Un auditor pedirá procedimiento de adquisición, registros de recepción, control de pases, evidencias de cuantificación y mantenimiento del equipo de congelación.
Conviene anticiparse: la edición de 2014 —con sus modificaciones A1:2018 y A2:2020— está en revisión, y la nueva versión integrará ambas enmiendas y remitirá a las normas específicas de cada método. Buen momento para revisar el sistema antes de que el cambio llegue a las auditorías.
Errores frecuentes en la gestión de cepas
- Usar la cepa de referencia directamente en rutina, sin generar una reserva propia.
- No registrar el número de pases.
- Congelar a -20 ºC en aparatos con ciclo de desescarche, con variaciones de temperatura.
- Adquirir cepas sin certificado de análisis ni origen documentado.
- Cuantificar los viales al inicio y no repetir después el estudio de estabilidad.
Si necesita ayuda, puede consultar nuestro Servicio de Consultoría en Microbiología, nuestros expertos le asesorarán en todo lo que precise.

