Prácticamente todas las normas técnicas y de calidad que regulan el funcionamiento de los laboratorios disponen de un apartado específico en relación al uso y gestión de los equipos empleados en la aplicación de los métodos de ensayo.

Por este motivo los laboratorios de ensayo acreditados (ya sean por la norma ISO 17025 o la ISO 15189) calibran y verifican de forma periódica sus termómetros, pipetas, material volumétrico, balanzas… y caracterizan sus equipos isotermos como incubadores, frigoríficos y congeladores.

Todas las medidas y condiciones obtenidas a partir de estos equipos son perfectamente trazables, cumpliendo así uno de los requisitos esenciales en la acreditación de un laboratorio. Sin embargo, algunos laboratorios no incluyen las centrífugas entre estos aparatos.

En muchos casos, los laboratorios realizan gran parte de sus calibraciones con sus propios patrones calibrados externamente por un laboratorio acreditado por ENAC. También las centrífugas pueden formar parte de estos equipos de calibración interna.

En primer lugar habría que determinar si es necesaria la calibración de las centrífugas. Como siempre esto depende del uso que se les da. En general, cualquier equipo que pueda afectar al resultado de un ensayo debe ser calibrado para conocer la incertidumbre asociada a su funcionamiento, y poder garantizar que es adecuado para el uso previsto.

En general, si se está aplicando un método normalizado de trabajo donde se incluyen las especificaciones asociadas al proceso de centrifugación (por ejemplo, 6000 ± 100g), será necesario calibrar la centrífuga para poder comprobar que las cumple.

centrifuga2Para realizar esta calibración en nuestras instalaciones se debe emplear un dispositivo capaz de medir la velocidad de giro de un eje, es decir, un tacómetro. Hay distintos tipos de tacómetros, aunque de forma general podemos dividirlos en los de contacto (necesita un contacto entre el eje que rota y el aparato que realiza la medición) y los sin contacto (el aparato no contacta con lo que mide).

En la calibración de las centrífugas se usa de forma habitual los tacómetros ópticos. Estos equipos emplean un haz de luz que se debe enfocar sobre el eje marcado previamente con una pegatina o pintura que reflejará la luz con mayor intensidad que el resto de superficie. Esto es captado por un sensor que incorpora el tacómetro que informará de la velocidad de giro de la centrífuga en revoluciones por minuto (rpm).

Todo este proceso de medición se realiza en el laboratorio en condiciones de rutina. Para poder realizar esta calibración las centrífugas deben disponer de una “ventanita” en su tapa que permita enfocar el haz de luz sobre el eje. En la actualidad, la gran mayoría de centrífugas disponen de esta pequeña abertura.

Realizando distintas mediciones en las condiciones especificadas por el método, se podrá estimar el error de indicación del aparato, así como la incertidumbre asociada a cada velocidad estudiada.

TCM dispone en su modalidad on-line de distintos cursos donde de forma sencilla y práctica se explica cómo realizar la calibración de las balanzas, termómetros, manómetros, multímetros, y por supuesto, centrífugas. También se imparten de forma presencial y por videoconferencia cursos para el cálculo de la incertidumbre de medida y la calibración y verificación de equipos de medida. El 100% del importe de todos los cursos puede ser bonificable a través de la Fundación Tripartita.

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